¿Piedras en el camino?

La piedra en el camino – Autor desconocido

El distraído tropezó con ella

El violento la utilizó como proyectil

El emprendedor, construyó con ella

El campesino, cansado, la utilizó de asiento

Para los niños, fue un juguete

Drummond la poetizó

David, mató a Goliat

Y Miguel Ángel le sacó la más bella escultura

En todos estos casos, la diferencia no estuvo en la piedra sino en el hombre!!!

No existe “piedra” en tu camino que no puedas aprovechar para tu propio crecimiento

 

Este breve relato que ilustra el comienzo de la nota me inspiró para volver a escribir sobre la importancia que tiene la actitud en nuestro desempeño en la vida, tanto sea laboral como personal; en innumerables ocasiones nos hemos encontrado con piedras en nuestro camino y esto seguro seguirá sucediendo, lo destacable es la resignificación que podamos darle a ese obstáculo para transformarlo en algo útil y positivo; el entender que dependiendo de cómo veamos y analicemos las situaciones siempre puede observarse un lado positivo nos generará un aprendizaje que a futuro nos brindará nuevas herramientas para afrontar los desafíos venideros.

El entender que la piedra siempre es la piedra y que depende de cada observador lo que ve en ella nos abre la puerta para relacionarnos con los demás desde la legitimación y el respeto, de aprender de las experiencias propias y ajenas; como ejemplo les quiero contar algo que me pasó recientemente dentro del marco de una consultoría: en la empresa había un empleado que hacía más de 30 años que trabajaba en el mismo sector, sólo y con la misma máquina, y al decir de todos moriría abrazado a ella sin permitir que nadie la utilizara, esta máquina particularmente no era sencilla de operar ya que requería una puesta a punto especial para cada tipo de pieza que elaboraba, con lo cual la barrera de acceso a cualquier reemplazante era muy alta, además todos decían que este señor no era de los más abiertos a enseñar y trasladar conocimientos. Con todo este bagaje de información, nuestra tarea se hacía difícil, por no decir imposible; debíamos lograr que cediera su lugar a un nuevo operario y que él comenzara a trabajar en tareas más relajadas dado que ya se encontraba en edad de retirarse; teníamos delante una piedra que hasta ahora nadie había podido sortear, no quería enseñarle a nadie, desde nuestro lugar conversamos con este señor para conocer cuáles eran sus necesidades, sus intereses, sus sueños, y resultó ser que lo que quería era tener un aprendiz al que le interesara conocer todos los secretos de la máquina, resumiendo para no hacer larga la historia, el eligió a su reemplazo quien ya fue capacitado y se encuentra operando el equipo mientras el señor se dedica a otras tareas de su interés.

Lo que he pretendido mostrar aquí es que el señor siempre fue el mismo, simplemente pudimos observarlo desde otro lugar que nos permitió construir un resultado útil para todos; no importa lo que creamos que son las personas, siempre tendrán un lado que podremos sacar a la luz para que todo brille, depende cómo nos predispongamos para verla, la piedra siempre estará allí, ojala pueda ser la base de la que saltes hacia un desafío maravilloso, y no la que te impida avanzar para lograrlo, el poder está en vos.

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