El problema de las puertas cerradas

Franco Bernabé, ex CEO de ENI, la gran empresa italiana, expresó en una entrevista lo siguiente:

“Cuando uno ocupa una posición como la mía, uno no puede dejarse llevar por las emociones. Esto no significa evitar a otras personas y desconocer sus sentimientos. Saber escuchar es crítico para lograr resultados. Si uno necesita que otro conozca nuestro punto de vista entonces es necesario conocer sus motivaciones.

Pero uno no puede permitir que las emociones de esa persona lo desvíen. Una persona que debe tomar decisiones importantes lo debe hacer sola. No debe depender de nadie. Si se está en una situación difícil, como lo estuve durante largo tiempo, puede ser muy peligroso depender de los demás o escucharlos demasiado.

Cuanto más responsabilidad se tiene, tanto más se necesita estar solo”. [1]

El Profesor Emérito Guillermo Edelberg señala que la parte más difícil de la tarea de los CEO´s, sean éstos recién nombrados o con antigüedad en sus cargos, es el aislamiento y la soledad inherentes al hecho de estar solos en la cima. Estar rodeado de gente no es lo mismo que contar con alguien con quien poder hablar en forma íntima. Los CEO’s no pueden expresarse libremente como quizás lo hacían con sus pares antes de ocupar sus cargos en la cima. Por el contrario, luchan a menudo con problemas de negocios muy complejos sin el beneficio de una opinión franca y objetiva. [2]

Lo anteriormente indicado es una fotografía que vemos a diario en muchas PyMes, los líderes se aíslan cada vez más y dejan de contar con el  equipo que probablemente colaboró a alcanzar esa posición.

Este tipo de actitudes y creencias lo único que hacen es alejar a los líderes de sus equipos, y generalmente de la realidad del día a día de sus empresas; por su parte los colaboradores también notan esa distancia que cada vez se hace más evidente, lo que genera que en muchos casos comience a decaer el compromiso en el trabajo, observándose bajas en la productividad, desinterés en la tarea, mayor rotación de personal, mayor ausentismo, poca creatividad, mala atención a los clientes, errores recurrentes, etc.

Un líder que entiende que puede crecer junto a los demás y que fomenta la participación de sus colaboradores, sobre todo escuchándolos y dándole un espacio en donde puedan poner de manifiesto sus ideas y sugerencias respecto de las necesidades que puedan surgir sin duda logrará mejores resultados que aquellos que trabajan a “puertas cerradas”.

Como dice el dicho “la soledad no es buena consejera”, la empresas con líderes integradores, que entienden la diversidad de sus equipos y las necesidades sociales y de relacionamiento de todos, sin dudas serán más exitosas que aquellas que fomentan las puertas cerradas y la soledad en el poder.

[1] Harvard Business Review. Boston: julio-agosto de 1998. L. Hill y S.Wetlaufer.

[2] La Soledad en la Cima – paper 2007  -Incae Bussiness School.– G. Edelberg. http://www.guillermoedelberg.com.ar

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